Reproducción del Caracol

Como ya hemos dicho y se desprende de la descripción del aparato reproductor del caracol, éstos son hermafroditas incompletos o insuficientes, lo que quiere decir que para que se produzca la fertilización se necesitan de dos individuos que copulen para intercambiar su semen y fecundar los óvulos.

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Alcanzan su madurez sexual alrededor de los ocho meses, pero este dato depende un gran medida de las condiciones ambientales, tales como la humedad, temperatura y luz.  Comienzan a reproducirse a partir de los doce meses, acortándose dicho período si se le brinda al caracol condiciones externas óptimas, lo cual ocurre cuando se lo cultiva en cautiverio.

La eficiencia de la fertilidad en el caso de los caracoles  es decreciente, es decir, a medida que envejece las posturas van siendo menores mientras avanza la edad del ejemplar.  Por ello, la primera puesta es la más fructífera en cantidad de huevos y en consecuencia, cuando se los cría, es conveniente utilizarlos como reproductores sólo en el primer año y luego destinarlos para engorde y venta.  Esta es una recomendación especialmente pertinente en los criaderos bajo temperatura controlada.

En el mecanismo reproductivo debemos distinguir cinco fases o etapas:

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Cópula:  en primer término las animales se reconocen y se frotan, hasta aceptarse recíprocamente.  Cada especie adopta una posición característica.  Los helix aspersa, o petit gris se colocan enfrentados horizontalmente.  A unos 3 mm. del ojo derecho, durante esta fase, se puede observar una protuberancia: se trata del dardo excitador, un elemento calcáreo que estimula sexualmente a la pareja inmediatamente antes de producirse la cópula.  Debidamente excitados los animales se unen: el pene de cada uno de ellos penetra en la vagina de su compañero derramando el espermatófaro (una especie de bolsa llena de espermatozoides).  Esta fase del proceso llega a durar entre diez y doce horas, al cabo de las cuales los animales quedan exhaustos.

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Fecundación: la glándula hermafrodita elabora una gran cantidad de óvulos, que llegan a la cámara de fecundación donde se unen con los espermatozoides.  Así, forman huevos que van siendo depositados en un canal festoneado y rodeados por una capa de albúmina - segregada por la glándula del mismo nombre -.  Más adelante, son cubiertos por otra capa, ésta vez de tipo calcáreo, que procede de las glándulas multífidas y que se endurece al contacto con el aire, en el momento de la puesta.

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Puesta: esta fase del proceso puede tener lugar entre 10 y 15 días después de la cópula.  Tal es el caso de los helix aspersa; en otras variedades este período puede tener distinta duración.  Como preparación a la puesta, el caracol cava una pequeña cámara esférica, a 3/4 cm. de profundidad en la tierra, donde introduce toda la parte anterior del pie y deposita los huevos.  La cantidad de éstos varía, según las especies y los individuos: pueden oscilar entre los 50 y los 150, observando un promedio de 90 en caracoles jóvenes y en condiciones apropiadas.  La ovoposición tarda varias horas, que pueden llegar al día entero. Cuando finaliza, el caracol obtura el nido.  Cada huevo pesa 0,030 mg., es una esfera nacarada de 3 mm. de diámetro.  El nido en su totalidad llega a pesar entre 2,5 y 3,6 gr., con un diámetro aproximado de 2,5 cm., lo cual significa un gran esfuerzo energético para el animal: se trata de un 30/40% del peso de un ejemplar adulto.  Suele vérselos en un estado de semiletargo e inclusive puede producirse la muerte de algunos individuos más débiles en este período posterior a la puesta.

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Incubación:  durante esta etapa, el embrión se va desarrollando interna y externamente y al cabo de 15 a 25 días se produce el nacimiento.  La duración de la gestación depende, como en los casos de todas las otras etapas de temperatura y humedad adecuadas para el desarrollo del embrión.

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Eclosión:  cuando finaliza el tiempo de incubación nacen los nuevos caracolitos: pesan entre 0,030 y 0,040 gr. cada uno y permanecen en el nido durante 5 días, comiendo primero los restos del huevo, rico en albúmina. En este momento son transparentes y nacarados, pudiéndose observar el funcionamiento de algunos de sus órganos a través de la pequeña concha.  Al terminar con la estructura del huevo,  salen a la superficie, generalmente por la noche o en días húmedos y lluviosos, para continuar con su desarrollo allí. Prácticamente desde el comienzo de su vida, los caracoles fijan las sales de calcio para lograr endurecer su caparazón y hacerlos menos vulnerables a las condiciones adversas. Se calcula que, en general, eclosionan alrededor del 85% de los huevos del nido.  Los pequeños pueden alcanzar diversos tamaños y peso en el mismo tiempo de evolución.  Es conveniente elegir a los más grandes como reproductores para la próxima temporada de puesta, para de este modo aumentar el tamaño promedio de los ejemplares, en apenas dos generaciones.