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| El sueño de
exportar caracoles |
 Río
Tercero. Hace cuatro meses no había ni uno. Y hoy son casi 50
los riotercerenses que empezaron a dedicarse a la cría de
caracoles. Cada uno acumula, además de cientos o miles de esos
bichos, la ilusión de transformar esa actividad en un negocio
lucrativo en el futuro.
Esos mismos caracoles comunes,
de cualquier jardín, despreciados o ignorados hasta ahora, son
cuidados y alimentados por los nuevos criadores, en garajes,
galpones o las infaltables piecitas del fondo del patio.
Hoy, en Río Tercero hay entre 15 y 20 mil caracoles en
cautiverio, destinados a ser reproductores para futuras
camadas que se destinarán al engorde. Si los
microemprendimientos tienen éxito, algún día las crías podrán
ser cargadas en buques rumbo al exterior.
En enero, y
organizadas por la Secretaría de la Producción municipal, se
realizaron en esta ciudad varias jornadas de capacitación
sobre cría de caracoles. En todo el interior cordobés, en los
últimos tiempos, creció el interés por esta alternativa hasta
ahora casi desconocida. Pero en Río Tercero tuvo una especial
repercusión. Unas 75 personas hicieron el curso, y hoy casi 50
están criando caracoles. Pero además crearon la Asociación de
Helicicultores de Río Tercero, y están empujando junto a pares
de otras localidades para formar una entidad regional y
provincial.
Diego Vietti es uno de los nuevos
productores y preside la agrupación riotercerense. Tiene en su
galpón más de mil caracoles y ha avanzado en consultas y
estudios sobre el tema.
“La producción tiene dos
etapas, una de cría y otra de engorde. Ahora acá estamos todos
en la primera, sumando reproductores, para que tengan cría
para hacer luego engordar. Recién allí empezaría la etapa de
venta, para la que aún nos falta”, señala Vietti.
La
inversión para el inicio no es importante, y eso facilita que
se sumen interesados: los caracoles se consiguen en cualquier
jardín y las instalaciones pueden ser inicialmente
provisorias. “Con 200 pesos se puede empezar bien”, señala
Vietti. Ya en marcha, el costo principal es el de los
alimentos balanceados para su cría en cautiverio”, dice el
microemprendedor, para aclarar rápido que en una segunda etapa
ya se requieren instalaciones más amplias y completas, aunque
no muy costosas.
“El caracol se reproduce mucho y
fácil; cada uno puede llegar a lograr como 300 crías por año.
Por eso hace falta espacio y garantizar ciertas condiciones de
temperatura y humedad”, apunta mientras mira sus bichos, que
admite, aún no probó como comida. “Pero ya tengo recetas para
empezar”, responde rápido.
Vietti admite que para tener
éxito no existe la salida individual. “Si no se produce en
gran escala es imposible vender, porque hay que garantizar
cierta cantidad permanente. Para eso es imprescindible
asociarse. Además juntándose se bajan costos”, señala,
apuntando que el grupo riotercerense ya está comprando en
conjunto el alimento balanceado.
Las expectativas de
ventas son reducidas en el mercado nacional, pero el caracol
es cada vez más demandado como producto comestible en el
exterior, especialmente en Europa. En Argentina hay cinco
exportadores. “Hay que ser realistas y admitir que, por ahora,
esto es pura apuesta”, señala antes de crear falsas
expectativas. Según admite, en toda la provincia ha crecido en
los últimos meses el interés por la helicicultura, pero apunta
que “en algunos casos parece haber sido generada también por
dictadores de cursos, que cobran por eso, y que quizá exageran
las expectativas reales”.
Vietti explica que una vez en
marcha, el emprendimiento puede demandar unas tres horas por
día de trabajo, para una unidad económica rentable y
respetable.
Primer convenio
Río
Tercero. Mañana, la asociación de criadores de caracoles de
Río Tercero firmará su primer convenio. Será con la
Municipalidad de Río Tercero, que se comprometerá por escrito
a brindar apoyo y asistencia para los microemprendimientos de
este rubro. El municipio se hará cargo de los costos de la
capacitación y otorgará un subsidio para la compra de
alimentos, además de prestar su aval para realizar gestiones
oficiales a nivel provincial y nacional.
Junto a ese
convenio el municipio suscribirá otro similar con la
Asociación de Cunicultores de Río Tercero, que suman unos 12
productores de conejos. El aporte municipal para ellos será de
mil pesos, para que puedan asociarse a un frigorífico
riocuartense.
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