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| Cría de
caracoles, en versión extensiva |
| Por Gabriel Esbry | De nuestra
Redacción |
El establecimiento de cría de caracoles que
Mauricio Donemberg, Amadeo Sabattini y Jorge Ossés tienen en
cercanías de Río Segundo es una de las pocas –sino la única–
experiencia de helicicultura extensiva en toda la provincia de
Córdoba.
Con una superficie actual de explotación de
1,2 hectáreas, pero que será ampliada, el emprendimiento
denominado ‘Helix del Sur’ sigue a rajatabla los métodos de
cría de los establecimientos de helicicultura de Italia, país
que más desarrollo ha conseguido en la cría extensiva de
caracoles en todo el mundo.
Para mediados de este año,
estos jóvenes productores tienen previsto extender la
superficie dedicada a la cría a siete hectáreas, con lo que
podrán finalizar este 2003 con una producción lista para
comercializar cercana a las 35 toneladas de caracoles. España
será el principal destino de esta producción
cordobesa.
Ventajas a campo
Helix del Sur nació
hace dos años como la inmensa mayoría de las experiencias
dedicadas a la helicicultura en Argentina: criando caracoles
de la variedad Helix Aspersa de manera intensiva en ambientes
biológicamente controlados.
Pero a poco de andar
Donemberg, Sabattini y Ossés conocieron la tradición europea
de cría a cielo abierto y decidieron apostar a dicha modalidad
con la idea de alcanzar una mayor escala en la producción.
“Nuestro país tiene ventajas muy fuertes en relación
con el clima y el suelo para competir con la modalidad de cría
a campo en todo el mundo”, asegura Donemberg a La Voz del
Campo.
En ese sentido, el 20 de marzo llegará a
Córdoba, invitado por la Cámara de Comercio Italiana de
Córdoba y este trío de helicicultores, Giovanni Avagnina, el
mayor especialista internacional de la helicicultura
extensiva.
El experto italiano vendrá a dictar una
serie de conferencias en Córdoba, Rosario y Capital Federal, y
a evaluar la marcha del emprendimiento Helix del
Sur.
Primera experiencia
La cría a campo de
caracoles permite alcanzar mayor escala productiva, aunque
obliga a lidiar con una serie de limitaciones climáticas y
ambientales prácticamente ausentes en la modalidad
intensiva.
Por caso, todo el perímetro de explotación
de Helix del Sur debió rodearse con un cerramiento de chapa
para impedir el ingreso de animales predadores, tales como
iguanas y ratas.
Asimismo, antes de iniciar la
“siembra” de ejemplares fue necesario desarrollar estudios de
suelo para medir las condiciones minerales y de humedad, e
incorporar los nutrientes necesarios.
También se debió
cuidar que el terreno no fuera anegadizo, ya que si los
caracoles percibían una proporción de agua mayor a la que
necesitan, se opercularían y dejarían de estar activos.
Si hubiera sido necesario, deberían haber practicado
surcos de escurrimiento para limitar el volumen de agua del
suelo en los días de lluvia.
Los responsables de Helix
del Sur dispusieron los recintos de cría de manera paralela
unos con otros, y se conformaron rectángulos de 68 metros de
largo por cuatro metros de ancho. Cada uno está rodeado de una
malla especial de un metro de alto para evitar que los
caracoles escapen, especialmente durante la noche.
“De
todos modos, el mejor sistema antifuga es que los moluscos se
sientan cómodos con las condiciones de alimento, humedad y
reparo que tengan en los recintos”, señaló
Sabattini.
Actualmente, el establecimiento cuenta con
una población que en conjunto suma 300 kilos, aunque en mayo
próximo sumarán otros dos mil kilos para encarar la etapa de
reproducción a gran escala.
El establecimiento de Río
Segundo tiene dispuestos lotes especiales para reproducción
con una densidad de 20 animales por metro cuadrado, y otros
destinados específicamente a engorde con una proporción de
caracoles por superficie mucho mayor, cercana a los 200
moluscos por metro cuadrado.
Cada recinto está sembrado
con lechuga y achicoria, las dos verduras principales en la
alimentación de los caracoles de cría. También cuentan con una
huerta especial para alimentar a los animales en las épocas en
que los recintos no disponen de la cantidad necesaria de
vegetales.
El emprendimiento posee incluso un sistema
de riego por aspersión, el que cumple una doble función: regar
los vegetales que sirven de alimento a los animales, y a la
vez mantener relativamente constante la humedad del suelo en
el que los caracoles desarrollan su ciclo biológico.
El riego se efectúa al anochecer y a la madrugada,
para que el caracol se muestre activo en horas en que el sol y
el calor no son tan intensos.
Ciclo
reproductivo
Los caracoles son sembrados en setiembre,
y tardan entre seis y 10 meses en madurar. Luego comienza la
etapa de reproducción.
A campo, los caracoles tienen
un promedio de puesta de 90 huevos, el 25 por ciento de los
cuales finalmente nacen y se desarrollan como adultos. En
Helix del Sur han logrado puestas de hasta 140 huevos, y con
un porcentaje de sobrevida mayor al promedio. Una vez que los
animales desovan, viene la etapa de selección, tanto de los
ejemplares que serán comercializados, como aquellos que se
destinarán a reproducción.
La productividad en este
tipo de explotaciones ronda las 10 toneladas por hectárea,
aunque es posible superar ese valor ante condiciones
climáticas y ambientales especialmente
favorables.
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